Desde Malasia con amor

MIDORI es un licor japonés de melón y el color verde… entre cosas mil, pero también es la marca japonesa de artículos de papelería que popularizó los “traveler’s notebooks” (o cuadernos de viaje), hasta el punto de que se les conoce así aunque no sean de esa marca.

¿Para qué sirve un cuaderno de viaje? Pues para anotar detalles del viaje a priori, para ir escribiendo cada día lo que se va haciendo (así, “on the go”) o para convertirlo en medio diario- medio álbum de fotos del viaje en su totalidad a posteriori.

Yo acabo de terminar mi primer “traveler’s notebook”, que ha girado en torno a mi viaje a Malasia del verano pasado. Fue un viaje familiar (porque fui con los niños y porque fuimos a visitar a la familia) y aunque algunos días escribí allí, dejando hueco para las fotos, el grueso del mismo lo he realizado una vez en casa.

No tengo muy claro si esto es lo que se espera de un midori, pero es lo que hay. Sí me aseguré de tomar anotaciones de lo que hacíamos todos los días, y creé una carpeta en mi móvil con la selección de fotos que iba a usar. Eso ha facilitado mucho el trabajo posterior y me ha permitido darle un toque más cercano al proyecto, porque para fotos a tutiplén ya llené un “albumaco” con más de 100 fotos del viaje en sí, al que solo le falta un toquecito de scrap aquí y allá en la portada y en las páginas, pero poco… que a veces hay que ser práctico. Ese álbum pinta tal que así:

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A ver, que me disperso. Hablábamos de mi “traveler’s notebook”. He dado cuenta de los progresos del trabajo un par de veces por Instagram:

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…pero el resultado final existe solo desde ayer, y se nos presenta así:

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Cómo no, las Torres Petronas tenían que aparecer y me ha parecido símbolo suficiente para identificar el midori.

Al abrir el cuaderno solo nos encontramos una libreta (bien gordita), en la que ya hay más color desde la portada en sí y más detalles desde su primera página:

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A continuación… un día a día en el que algunos días tienen una páginas, otras dos y otras hasta tres (ea, es que todos los días no vienen igual de cargados, o a lo mejor es que me he pasado con las fotos).

Como no pretendo aburrir con mi vida en prosa y en verso por aquí, enseño tres hojas a modo de ejemplo:

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Y al acabar el día a día, una sección de “extras”. Desde comidas a bebidas pasando por momentos en concreto que quería destacar aunque no dentro de ningún día. Por ejemplo:

IMG20171023162933IMG20171023162838Y ya sí que vamos acabando. Detrás de la libreta he incorporado un bolsillo doble de plástico, donde he podido guardar tickets de compra y tarjetas de visita… aparte de los posavasos, postales, tarjetas de embarque y billetes de tren que ya había puesto en los bolsillos de la funda del midori. No sé, son todo cositas que pienso que me gustará ver dentro de un tiempo.

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Proyecto terminado. No sé si me aficionaré a este tipo de proyectos, tengo la sensación de que como no se haga al menos la parte de crónica durante el viaje, luego es muy cuesta arriba terminarlo una vez de vuelta en casa. Además, el papel es finito y funciona bien como diario, pero se transparentan los sellos por la parte de atrás, así que he terminado poniendo fundamentalmente diecuts y pegatinas a modo de decoración.

No sé, no sé. Lo dejaré reposar, le pondré el “tick” de “proyecto pendiente terminado” y el tiempo dirá si me animo con otro en otra ocasión.

Time will tell, como siempre.

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This is my first traveler’s notebook ever, and given that I have mixed feelings about it… I have the impression that I will like to have a look at it in the future, when the memories of the summer family trip to Malaysia are not so clear as they are now. Then, I am sure I will love to remember all the tiny details.

I also think my kids will find it funny to “read” the trip through my eyes, as they are still small now and they might not remember everything afterwards.

Well, whatever I feel about it in the future, here is my traveler’s notebook now. I hope you’ll like it!