UN NUEVO SEPTIEMBRE

No nos quejemos de septiembre, que septiembre nos trae vidilla.

Sí, y rutinaria rutina, y actividades extraescolares por doquier, y pruebas de evaluación inicial. También madrugones impuestos y empezar otra vez a preparar bocadillos varios para el recreo todas las mañanas antes de salir de casa.

Pero, pero, pero… nos trae vidilla. Y también unas temperaturas que permiten respirar. Hoy en mi tierra hemos tenido hasta olor a tierra mojada, qué más se puede pedir.

Más en concreto, septiembre me trae a mí siempre de la mano un nuevo horario, nuevos grupos, nuevas aulas, los cambios en las rutinas de mis hijos… y la necesidad de tener confianza en que al cabo de un tiempo todo irá encajando y fluirá. Aquí mi motivational card de la temporada:

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LOL

Lo de las endorfinas no es ninguna bobada. Claro que queremos sentirnos bien, pero ¿de verdad es tan sencillo activar la “hormona de la felicidad”?

A ver, si nos viene buena racha pues mejor que mejor, uno sonríe hasta mirándose al espejo, pero ¿sabíais que incluso cuando nos obligamos a reír se despierta a la maravillosa bestia, más pura la luna brilla y se respira mejor? (con o sin ángel de amor… chiste malo).

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SESENTA Y SEGUIMOS

¿Implica cumplir 60 años un punto de inflexión en la vida? Pues yo qué sé, eso será como la crisis de los 40, o lo de que cada 7 años hace falta un cambio. Vamos, supongo que será relativo y dependerá del momento personal que vivas.

Pero lo que ni yo puedo negar es que 60 es un número bien redondo, y los números redondos son especiales. Como especial es la persona que cumplió ayer esa edad y recibió en mano esta tarjeta:

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Retales

Él me preguntó qué significa eso de “scrap” y sin darme tiempo a responder me dio su propia palabra: retales. Me encantó y claro, le dije que era justamente eso.

Él, ya lo habréis adivinado, es profesor de Lengua y Literatura y una de esas personas que leen, te leen y callan. La experiencia les ha regalado a esos seres el don de la prudencia pero que no les toquen su idioma, que no les hablen en raro, que a lo que son retales… se les llama retales.

El caso es que la vida, que da vueltas a veces un poco a lo loco, me ha presentado pronto la oportunidad de una revancha muy particular, y eché paso al frente y pizca de valentía para desearle a un profesor de Lengua Castellana y Literatura un “GET WELL” así, con todas las letras:

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