Ración doble de snail mail

Palabras.

A veces se dicen a tiempo, a veces demasiado tarde, a veces cuando no son necesarias. Algunas veces sobran y otras faltan.

Hay ocasiones en las que salen solas y otras en que por más que busques, no hay. Se han ido.

Sirven para mucho, o para nada. Y al revés.

Y para palabras, mis dos últimas cartas escritas y enviadas, a dos personas diferentes, que yo rollo tengo bastante:

Tanto en este primer caso como en el de después, he usado la colección Carpe Diem como base. Y palabras.

Snail mail time. These two are my latest outgoing letters. 

Caracol, col, col…ven al buzón

Mostrar públicamente una carta que has enviado a alguien es como mostrar tu agenda: hay algo de privado que te hace sentir que lo que haces no es realmente lo que quieres hacer, y además no es correcto.

Pero el furor del correo bonito, del snail mail, se conecta tanto con el scrap que de vez en cuando (muy de vez en cuando) me atreveré a enseñar alguna cosita, solo a modo de anécdota.

La semana pasada mandé dos cartas: una a la persona más «stylish» de Madrid y otra a la persona más «stylish» de Jaén. A cada una le di un toque distinto porque esas dos mujeres estilosas lo son con diferentes matices y me inspiran diferentes sensaciones. El caso es que hice un par de fotos de mis flipbooks, más que nada para acordarme de cómo los había hecho y decorado, pero como las dos los han enseñado en Instagram al recibirlos (acompañados de unos comentarios aduladores a reventar), me lanzo y aunque las fotos fueron hechas de noche, de manera apresurada y sin buena luz, y además yo lleve poquito en esto del happy mail…voilà!

Happy mail time! I am new into snail mail, and I feel a bit shy to show my outgoing mail, but here are two examples of the stuff I have sent recently. I’m enjoying this a lot, and I find it relaxing because it doesn’t take lots of my time (I only have two penpals) and I can practise scrapbooking and write a letter all at once. Isn’t it great? Happy mail, happy day.

 

 

 

 

 

 

MIRAR EL BUZÓN

 

La tecnología se come la vida a bocaditos. Los avances a golpe de click te hacen llegar a cualquier sitio de una manera inmediata y me juego mi smartphone a que no soy la única que aparcó los papeles, los sobres y las pegatinas bonitas hace tiempo y que no mira el buzón porque sabe que lo único que llegan son facturas y propaganda.

Bueno, me he equivocado en usar el presente simple en tal afirmación, porque yo hace un tiempecito que sí miro el buzón y sí le sonrío a los sobres (cuando los vecinos no me ven).

El scrapbooking, aparte de las tarjetas, los minis, los layouts, el smash, las pocket letters y la decoración de agenda («planner» para los modernos), también me ha traído algo que pensé que nunca retomaría: el snail mail, los pen pals, el mail art. Vamos, que he vuelto a escribir cartas.

Aquí está la última que he mandado:

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Tuve desde el principio la suerte de que @ladyreverse me enseñara cómo va esto, y aún me queda muuucho que aprender (su caligrafía es para morir de amor), pero qué divertido es mirar el buzón de un tiempo a esta parte.

Snail mail is now for me one more way to practise scrapbooking. I have been lucky enough to come across @ladyreverse, who has taught me the basics and here is the latest letter I have sent. 

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