DE VERANOS IMAGINADOS

Ha tenido que llegar un fin de semana otoñal de verdad por estas tierras (viento, lluvia, nubes, sol, ¿he dicho viento?) para que me lance a enseñar mi última aportación en el proyecto anual en el que nos embarcamos un grupito de alteradas y sus libros hace eso… un año. O para ser más exacta, algo más de un año.

Valeria ya hace tiempo que tiene en su casa su libro completo, que le mandé yo porque me tocó clausurarlo, pero yo aún no había enseñado por aquí mi aportación, que correspondía al mes de agosto y claro… ¿qué requisito vamos a tener en agosto? un Hello Summer como un camión de grande.

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TEA, PLEASE

Lo que tienen los libros viajeros es que viajan. Van y vienen, y no siempre los podemos leer sobre la marcha. Cuento esto para justificar que me remonto ya en abril a la temática ALGO RICO, correspondiente al mes de febrero en la aventura que comparto con #lasalteradasysuslibros. Ya sabéis, me refiero a la iniciativa de Mama Mint y su @lavueltaallibroen365dias.

Durante el mes de febrero (más o menos) tuve en casa el libro de Isa Casañas. Y aquí está mi “Algo Rico”:

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Navidad tardía

Navidad, Navidad…ya no es. De hecho, hace tiempo que pasó. Pero yo tengo dos entradas navideñas en mente y más me vale materializarlas antes de que nos quitemos los abrigos, al menos.

La primera tiene forma de libro, y corresponde al mes de diciembre en el libro viajero del proyecto #lavueltaallibroen365dias, de Mama Mint. Ya he comentado en otras ocasiones que participo en este reto anual con un grupo de talentosas scraperas, #lasalteradasysuslibros. El tema de ese mes de diciembre era NAVIDAD, y aquí está mi aportación navideña en el libro de mi querida Gemma:

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CORRER ES DE VALIENTES

Los libros de #lasalteradasysuslibros siguen viajando de norte a sur, de este a oeste… y al revés. Durante el mes de enero tuve el libro de Cuka en casa y como las chicas de Mama Mint habían dado instrucciones en @lavueltaallibroen365dias de que tocaba plasmar SUEÑO POR CUMPLIR, empecé a pensar. El proceso mental fue variopinto hasta decir basta: del “no se me ocurre nada, no se me ocurre nada, no se me ocurre nada”, pasé a una idea de lo más superficial (hasta imprimí fotos para hacerlo así, banal… pero banal, banal) y de ahí salté a una idea mística a reventar. Así, sin punto medio. Y al final… llegó el punto medio él solito, simplemente había que esperar.

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