Preparados, listos… Halloween.

Seamos claros: No soy muy de Halloween. Peroooooo también es verdad que  llegado el momento me vengo arriba, cuento a todo el que me quiera escuchar que en la noche del 31 el límite que separa el mundo de los vivos y de los  muertos desaparece y etc, etc, etc (ya di la lata con todo eso en el blog en las tarjetas de otros años… ver etiqueta Halloween).

Y ya de paso, hago una tarjeta de Halloween:IMG-1303 Sigue leyendo

Contradicciones

Nos han engañado, nos han tomado el pelo, nos la han colado. Y hoy no es 5 de marzo ni 25 de noviembre, más allá de las efemérides también pienso así.

Mientras a mi alrededor vivo con rabia historias de mujeres que sufren a la vez que disfrutan un incipiente embarazo por si se les tuerce el trabajo por ello y veo cómo muchas hacen malabares para organizar el día (y escribirlo bonito en una agenda bonita), leo las palabras de Lucía Be en su blog (a continuación un trocito, entrada completa AQUÍ):

Y me pregunto en qué momento nos creímos que podíamos con todo: trabajar, luchar por los sueños, poner lavadoras, desayunar pan de espelta con aguacate (y fotografiarlo), pintar mamuts a tamaño real, cogerle el teléfono a la operadora a las cuatro de la tarde y contestar los treinta whatsapp pendientes al acabar el día.

Pues yo también me lo pregunto, pero es más…me contradigo a mí misma con bastante frecuencia: me muevo entre ir con tacones y el pelo arreglado al trabajo un día y con una cola y en zapatillas deportivas el siguiente. Voy al gimnasio (mientras los niños hacen judo allí mismo, claro, hay que rentabilizar el tiempo) para sentirme bien… ¿o también para que me vean bien y sentirme “a la altura”? Recolecto rápidamente los diez tapones de botella de agua que mi hija pequeña necesita para el cole… ¿para quitarme la tarea o para no quedar como madre descuidada? Reviso que el mayor ha hecho los deberes algunos días… otros no. Y suma y sigue.

Y al final, por mucha agenda bonita (que la tengo) y mucha organización, algo se escapa, y te sientes mal hasta que te das cuenta de que nos han engañado, nos han vendido humo y al final estamos… más liás que la pata un romano:

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SAMHAIN

Antes de las calabazas, de los disfraces de bruja, del amenazante “trick or teat?”, de las dentaduras de vampiro y de las toneladas de caramelos, ya había Halloween. También antes de los buñuelos, de las visitas a cementerios y de estrenar ropa de invierno el Día de Todos los Santos.

Antes de todo eso, que no está tan alejado entre sí en esencia como queremos creer a veces (Halloween = All Hallows Eve = Víspera de todos los Santos) ya existía SAMHAIN, el final del año celta, el último día del verano, el fin de la cosecha. Esa noche, hace más de 2000 años, los celtas apagaban las luces y esperaban que la muerte no llamara a sus puertas; había que pasar desapercibido para que los espíritus que ese día volvían a pasear por la tierra con el fin poseer a los vivos no les percibieran. La ropa oscura y fúnebre ayudaba, se podía seguir con vida si pasabas desapercibido.

Si aliñamos todo eso con el paso del tiempo y con influencias de variado tipo, nos encontramos con una celebración de ida y vuelta (salió de Europa para volver a Europa) ante la que podemos adoptar dos posturas: rebelarnos o aceptar e incluir. Yo dejo las rebeliones para asuntos que me importan más y en esta ocasión creo que sumar es multiplicar, me quedo con la riqueza de todo y con las mezclas que enriquecen.

Tras todo este tostón… una tarjeta, hecha con enmascarado, fondo de diferentes tintas Distress, sello regalito en la revista Craft Stamper y coloreado con rotuladores Spectrum y Wink of Stella clear:

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