¿BAÑERA O PISCINA?

Los veranos para mí son ausencia de rutina y, como mis veranos son largos, eso crea… irremediablemente, una rutina. Bueno, más o menos. Yo me entiendo (pero no siempre me sé explicar).

De entre las cosas que me hacen sentir algo de rutina es el bordado a cámara lenta, el «un día esto y al día siguiente esto otro». Poquito a poco, Rosa, pero todos los días. Al menos eso.

Pues eso, que cuando el verano pasado mi bordado a cámara lenta fue muy tropical (ver aquí), este año la creadora de estas iniciativas de bordados «slow» ha debido adivinar que en el sur de España íbamos a encadenar olas de calor hasta el infinito y más allá, y el resultado es este:

Donde vosotros veis una bañera yo veo una piscina. Donde veis una alcachofa de ducha, yo veo la ducha de la piscina. Sí, la ducha de mi piscina es mi mejor amiga. Porque sí, por motivos varios me suele dar pereza mojarme la cabeza… y para no mojarme la cabeza, qué más da la ducha de la piscina que la piscina en sí.

Una vez más, yo me entiendo pero no me explico (pero ya me he entendido en dos cosas en esta entrada y estoy que alucino conmigo misma).

Total: que dediques tiempo a bordar, o no. Tengas piscina, o no. Disfrutes de un baño en bañera, o no…

Aquí está mi trocito de verano. El que me ha creado una rutina durante unos días. Bendito sea por eso.