FLOWER POWER

Calor, color. Mi verano.

Convalecencias, relax, estrés y calma. Mi verano.

Y la sonrisa al ver flores de las que se quedan. Mi verano también.

Ya, el color de esta foto (y las de después, ya voy avisando) es muy mejorable. Nunca he dicho que el verano tenga el color perfecto. Yo creo que es por el calor.

Calor, color, muchas lecturas. Ganas de escribir, temor a hacerlo. Yo creo que es por el calor. Cada uno se busca las excusas que quiere.

Y ahí, en un espacio cercano y en un tiempo que siento emocionalmente lejanísimo y reconozco objetivamente ahí al lado, el poder de un ramito de flores. Me imagino su historia (ay, que no le hemos regalado nada) y por eso tiene más valor aún. Movimiento, acción. Mis adolescentes bonitos de dieciséis años.

No hacía falta, a mí no me hacía falta. Tenía suficiente. Pero tuvieron el detalle, y me regalaron el mejor regalo: unas flores que no se mueren en dos días, más que nada porque a las que se mueren en dos días, yo las mato en uno.

Ahí las veo, todos los días (algunos de refilón), en este verano de calor y color…es.

Sí, lo sé, el color del ramito de flores está perfecto. Yo creo que ese día no hacía tanto calor. Cada uno se busca las excusas que quiere.