MI JUNIO

Junio es un mes que siempre me ha venido grande, junio se me hace bola. Los días se alargan sin reparos y yo me encuentro de sopetón sin energía para tanta hora. La alergia da sus coletazos finales y el calor sofocante de por aquí me pilla mirando para otro lado y me gana por goleada.

Con ese plan, solo me salen cosas así, sin forma ni concierto:

Junio es armarios desordenados, graduaciones y fiestas fin de curso (hay que vestir a los niños de verde…. o azul, o amarillo, ¿quién se encarga este año del regalo de la seño?, ¿no vas a ir también a la graduación de tu alumnado?).

Sí, tienes sesión de evaluación el mismo día y a la misma hora que la fiesta fin de curso de uno de tus hijos. Este año también, así que empieza a hacer malabares. Añade que este año es la graduación de Primaria de tu pequeña (sí, a la misma hora, pero no en el mismo sitio… para contradecir a la canción).

Junio es caos. Es sacar las cosas de la piscina, querer acabar las clases y saber que tendrás unos días de desconcierto cuando eso pase (paradójica que es la vida). Junio es también el cumpleaños de tu mayor (ayúdale a organizar su fiesta, por si es la última vez que te lo pide).

Junio es correcciones y agobios. Reclamos y reclamaciones. Nervios, muchos nervios. Y bajada de defensas.

Sí, podéis decirme que luego tengo muchas vacaciones. Pero mi junio es mío.

Y se me hace bola. Este junio, tal vez, un poquito más.