MONTAR EN BICICLETA

Nunca se me ha dado especialmente bien montar en bicicleta. Ni me ha gustado.

Tampoco se me da bien dibujar, ni quitar piojos, ni adivinar a primera vista si alguien tiene fiebre. A ver, que no pasa nada, que otros talentos tendré, pero no esos.

Así que, haciendo un alarde de imaginación, mirad qué bici más resultona me he agenciado:

He pensado que una bici tan remona tiene que estar bien guardada, que hay mucho amigo de lo ajeno suelto. Pero como tampoco sé hacer candados, le he hecho una casita (es mi bici y hago con ella lo que quiero, así que no quiero oír ni una pega).

No, tampoco el sobre lo he cosido yo, que os veo venir con el «¿pero ya también coses? tu madre no se lo va a creer». Pues no, que no se lo crea.

Lo que sí que sí afirmo con los ojos cerrados (y también cuando los tengo abiertos), es que esto en realidad es simplemente un marcapáginas y que sí pienso que leer es muchas veces el mejor plan.

Alguna verdad tenía que haber en todo esto de hoy.