DOCE

Doce años hoy.

Ella, con sus sudaderas mil y sus pantalones rotos. Con su carácter y su personalidad.

Ella, que me pelea y me cuestiona, que me alaba y me castiga. Que me adora y me cuida.

Ella, que vive, ama y brilla. Vaya que si brilla.

Así es la leona. Pero claro, ¿qué voy a decir yo? Soy cascarón de huevo.