BARQUITOS Y AVIONES DE PAPEL

Mi hija salió del cole hace unos días diciendo que esa mañana había hecho barquitos de papel para toda la clase.

Dejemos al margen la conveniencia o no de hacer barquitos de papel mil… en clase. Yo con lo que me quedé es con lo que me dijo justo después: «mamá, tú me enseñaste a hacerlos hace años».

Y sí, es lo único de papiroflexia en lo que puedo lucirme, y suelo sacarle partido a mi limitada pero honrosa destreza (las servilletas de los bares van genial para eso, pero eso era cuando íbamos a bares).

Por alguna razón, asocio los barquitos de papel a los aviones de papel. Bueno, la razón es que son de papel, lo sé (no hay que ser muy lumbreras). En mi casa el experto en aviones de papel es mi hermano.

Pero si pienso en aviones de papel… y aquí sigo con las asociaciones… llega a mi mente también Miki, que se llama Miguel Ángel como mi hermano. Miki es muy de pájaros y de aviones de papel, y de sueños, aspiraciones y realidad.

Miki no es de mi entorno cercano, pero sabía y sabe llegar a la gente. Porque ya no está desde hace un tiempo, pero si se le sigue recordando tiempo después… sí está.

Ojalá siempre mis hijos sientan que tengo cosas que enseñarles y valoren lo que les he enseñado. Ojalá siempre recordemos palabras bonitas.

Ojalá siempre seamos capaces de quedarnos con lo bueno. Pero qué difícil a veces.