PREPARANDO LA NAVIDAD

Siempre me ha costado asimilar los cambios bruscos de ritmo.

Envidio a quienes pasan del trabajo a las vacaciones de forma natural, con gracia y salero. Yo soy más lenta (o me falta un poco de sal, que también puede ser), y necesito unas horas, algún día, para bajar revoluciones.

Pero aquí estoy hoy, mientras mi cabeza me dice que estoy de vacaciones pero sigo con las revoluciones a mil. Pues sí, aquí estoy, pensando que toca preparar la Navidad, y sin saber por dónde empezar, ni por dentro ni por fuera.

Venga, va. Empezar por una tarjeta no está mal.

No está nada mal.