DE LA CABEZA A LOS PIES

Nunca he sabido muy bien qué hacer con mi pelo: cortármelo o dejármelo largo, marcar bien los rizos o intentar que se quede “medio-liso” (porque para liso completo no tengo paciencia). Ni siquiera soy siempre igual de rubia o de castaña. Por eso, cuando veo a alguien con un estilo muy definido de cabellera, pienso “olé ahí tú”:

Yo no sé cómo de clara tiene esta chica su vida, pero su pelo es precioso.

Hay quienes dicen que hay dos cosas que distinguen a una persona atenta a su aspecto físico, dos cosas que nunca descuidará: su pelo y calzado. La cabeza y los pies. Y yo creo que algo de razón tienen.