BICHO RARO

Me ha pasado toda la vida: me cuestan los cambios de ritmo, sobre todo si son cambios de ralentización. Por eso siempre, al acercarse las vacaciones de verano, me cortocircuito un poco y soy la rara de turno que piensa que no sabe qué va a hacer con todas las horas del día…después del ritmo del final de curso, y más en este curso tan “especial”.

Y todos los años me tengo que decir lo mismo:

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Y VAN CATORCE

Mentimos cuando decimos que el tiempo vuela. El tiempo pasa, eso sí. Y hoy, que “mi mayor” cumple 14 años, me he parado a pensar en todo el tiempo que he pasado con él. A día de hoy puedo decir que creo que no me he perdido ningún acontecimiento importante de su vida, pero ¿cuánto tardará en dejar de hacerme partícipe de algunos? Sí, falta poco. Y tendré que entenderlo como tiempo que paso con él… con un poquito de distancia.

Como no me quiero poner tontorrona hablando del monito saltarín que era, y bla bla bla… aquí la tarjeta que le he regalado esta mañana, una tarjeta nada sensiblera y muy actual:

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LAS PUÑETERAS

Tengo dos amigas que viven lejos y no saben volar, pero sí son capaces de llegar al sur con sus regalos de cumpleaños año tras año.

El último fue un reto para mí, porque nunca había bordado con lana (habla la experta bordadora, que parece que llevara yo bordando media vida…ejem). Bueno, que tardé un par de meses en lanzarme, pero lo hice, y del kit de materiales que me regalaron, me salió esto:

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HABLA, TRUCHO

Hace unos días leí en algún sitio que ya no se ven señoras que salen de la peluquería con el pelo pintado de morado. Y al día siguiente… ¡zas! vi a una.

No tengo muy claro si lo del pelo morado es por agarrarse a una juventud ya perdida, o porque llega una edad a la que todo “te la repampinfla”. O que siempre han sido así.

A todo esto, la reflexión me sirvió también para recordar que tenía un bordado hecho desde hace un tiempo en el que no sale una señora con pelo de peluquería morado… pero sí una niña de pelo azul:

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